miércoles, 10 de diciembre de 2008

¿ Qué es amar ?

" ..... "

¿Qué es realmente amar?
Si no la expresión completa
de un sentimiento que te llena
hasta sobrar.

Un latido de tu corazón
al que nunca antes
habías prestado atención,
un brillo en tus ojos
que no conocías,
un par de actitudes
que para tí pasan desapercibidas.

Amar...
cuántos no han dicho saber lo que significa
sin saber que nunca lo comprenderán.

¿Qué es realmente amar?

La respuesta no la busques en la sombra,
tampoco así en la soledad,
de ser posible no intentes encontrarla
que tarde o temprano ésta te encontrará.

¡ Cuántos aman sin saber amar !
Cuántos no han dicho saber lo que significa
sin saber que nunca lo comprenderán...

Carlos Abraham Navarro.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Estrella Fugaz

" Porque una estrella fugaz dura un instante...
pero vive eterna en el recuerdo "
Cuando te encuentras lejos
y no conozco nada de tu vida,
cuando un suspiro te alcanza
y la distancia se vuelve una herida...

Apago la luz y pienso en tí,
entonces el ante oscuro panorama
se ilumina con el color de tus ojos,
y la noche, eterna calma,
se vuelve cada vez más tuya
y mi suspiro más te alcanza.

Retaría al mismo destino
si de amarte se tratara,
mas no por ello me amarías
y no con ello te atrapaba.

Osaría pronunciar tu nombre
con la más sincera ternura,
si tuviera los motivos
que me esconde tu postura.

Lejos estoy de decirte mía,
es cierto, pero entre tu mundo y el mío
he formado una estrella que hoy te cuida.

Iluso sería pensarte conmigo; y lo pienso,
tan inocente sería el quererte a mi lado; y lo quiero.

Nada que escriba describe un latido,
y nada que leas te convencerá,
de que pude ser tu amigo.

Así, me despido sin decir adiós,
porque aún cuando no pueda verte,
te puedo querer de corazón.

Carlos Abraham Navarro.

martes, 2 de diciembre de 2008

Genpets - Un Experimento Social


En últimos días más de una amistad me ha mencionado, sorprendidos, asustados y algunos emocionados, de la existencia de unas mascotas genéticamente alteradas que uno podrá comprar en centros comerciales. La realidad es que en el sitio GenPets anuncian, promueven y "venden" estas criaturas, entre la buena teoría que manejan y aprovechando que con la tecnología de hoy día ya cualquier cosa es creíble, la gente tuvo una buena respuesta ante esta situación.

¡ Y eso es justo lo que se quería !

Ya que el autor de este experimento social, Adam Brandejs , lo expresa abiertamente; nos dió una motivada "prueba" de hacia dónde se dirige la ingeniería genética y no se equivocó. De una manera muy bien planeada y organizada ( teoría de producción, sitio web, comportamiento y vida de las mascotas, etc; ) la reacción de la gente fue hacia una situación real y no una propuesta imaginativa de ¿Qué sucedería? ...

En resúmen, la reacción de la gente más allá de asombro y gusto por la innovadora técnica de estas granjas para dar vida a mascotas, 8 de cada 10 personas demostraron su descontento nombrando a la creación genética como algo "aberrante", claro nunca faltan las personas que más allá de pensar en las causas naturales y sin importarle los medios daban lo que fuera por conseguir uno de estos seres. Jajaja.

Les recomiendo ver los artículos originales que convencían a miles de personas de que esto era algo real: http://asombrosoh.blogspot.com/2008/09/los-genpets-son-animales-reales-si-son.html o revisen los videos de la semana del lado derecho en esta misma página -->

Pero si quieren más información sobre este experimento social pueden visitar el sitio del autor en la dirección:
http://www.brandejs.ca/portfolio/Genpets/What

Byte off.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Olvidar


"El tiempo enseña tantas cosas,
lo único que no enseña
es cómo olvidar a las personas."


Vivo por un momento el recordarte,
justo cuando había olvidado tu presencia,
cuando la brisa de la noche
se había llevado la tristeza.

Entonces me pregunto... ¿Qué es olvidar?
Dejar de pensar en alguien,
o pensar que ya no está,
acaso alejarse de ella
y no mirar atrás.

El tiempo enseña tantas cosas,
lo único que no enseña
es cómo olvidar a las personas.

Abro mi corazón a su sentimiento
para que su calma llene mi soledad,
por primera vez quiero vivir un momento
sin la presencia de esta obscuridad.

Busco un poco de agua
en el desierto de su ausencia,
observar el reflejo de mi cara
para comprobar mi existencia.

Tal vez puedo olvidarla,
no quiero hacerlo,
no quiero dejar atrás
a quien me enseñó a amar,
no quiero encontrar a alguien
que me haga olvidar.

Estará siempre en mi memoria y en mi corazón,
vivirá aún en los sentimientos que escribo,
siendo ella el más bello motivo,
para nunca olvidar.

Carlos Abraham Navarro.


lunes, 24 de noviembre de 2008

Lilu y el último Dragón (tercera parte)


Lilu llegó a casa y comenzó a pensar en todo aquello que debería llevar a un viaje tan largo. “Debo llevar muchos alimentos, agua, cobijas, ropa…” Y comenzó a contar más, y más, y más cosas, hasta que se dio cuenta que necesitaría como mínimo tres carretas para llevar consigo todo lo que quería. Momentos después, fue más coherente y pensó que solo necesitaría un cambio de ropa y alimento para dos lunas. La naturaleza era basta, los alimentos los podría conseguir en su camino a través de los árboles y pueblos, y podía lavar su ropa en los ríos y lagos que se atravesaran en su camino.

Esa noche fue la más larga de su vida, poco pudo dormir, pensó y pensó mientras las horas pasaban… ¿Cómo sería el Dragón? ¿Qué reacción tendría ella al verlo? ¿Realmente llegaría? Miles de preguntas fueron rondando su mente y éstas mismas le arrullaron.

Llegó el amanecer, y con el primer rayo de sol Lilu salió de casa con una mochila al hombro. Comenzó su camino hacia el bosque de las cien sombras, punto inicial que había indicado el anciano para comenzar aquél recorrido.

Después de mucho andar se encontró internándose en el bosque, el espesor de las copas en los árboles impedía el paso de la luz, y este ambiente creaba un efecto nocturno que apenas dejaba ver el camino entre penumbras. La variedad de árboles era sorprendente, pero más insólito aún era el silencio que se vivía, no se escuchaban pájaros o fauna de ninguna especie.

Lilu siguió caminando, en línea recta para no perderse ya que lo único que debía hacer era atravesar el bosque, sin embargo el día transcurría, o al menos eso le decía su concepto del tiempo dentro de ese lugar, cuando comenzó a notar algo extraño en su camino… Los mismos árboles, las mismas ramas en el camino, ¡Pero si ella viajaba en línea recta!

Entonces decidió hacer algo; tomó una piedra y marcó un árbol, con una rama marcó una flecha en la tierra que mostraba la dirección hacia la que caminaría (derecho como ella pensaba que iba) y retomó el camino. Después de un rato de andar, grande fue su sorpresa al toparse de nueva cuenta con el árbol que ella misma había marcado, volvió la mirada a la tierra y encontró la flecha, más desconcertada quedó al notar que llegó a la flecha exactamente por detrás de la dirección marcada, lo que significa que no pudo haber dado una vuelta ya que la hubiese encontrado de manera diagonal o por un lado.

Confundida y agotada, se sentó y trató de no desesperarse, no sabía hacia donde dirigirse, o si el intento de regresar la llevaría a algún lado. Se recostó y quedó dormida en medio del oscuro silencio que ahora era huésped de su sueño.

Después de algunas horas, el crujido de una rama cerca de ahí la despertó, trató de encontrar de dónde provenía el ruido pero sin lograr ubicarlo… de nueva cuenta otro crujido, esta vez volteó más rápido y solo pudo observar una sombra que se deslizó de un árbol a otro a gran velocidad. Atemorizada, tomó la mochila y se disponía a retomar el camino, mantenerse en movimiento parecía una mejor idea en ese momento.

Al recoger la mochila notó algo en el suelo… había otra flecha, una flecha que ella no había marcado, observó un poco más adelante siguiendo la dirección que indicaba la nueva pista, otra flecha, y así sucesivamente se definía un camino que antes no existía.

¿Quién había estado tan cerca de ella durante su sueño? ¿Sería seguro hacer caso de estas marcas? Dos cosas eran ciertas; si estuvo alguien tan cerca pudo haber hecho daño en ese momento y no lo hizo, y segundo, no tenía idea de cómo salir de aquél lugar o por donde caminar. Así que optó por continuar las pistas con el fin de averiguar en qué terminaba este asunto. Durante cada paso del largo recorrido sintió una presencia, era algo tenebroso en aquél bosque oscuro que parecía ausente de vida, pero ese mismo temor le dio ánimos para seguir cada momento.

Poco antes de finalizar el camino, a lo lejos, vislumbró un arco delineado por los árboles y al final… Luz. La luz de aquella tarde que indicaba el fin del bosque, o su inicio, porque a decir verdad Lilu no sabía hacía dónde se había dirigido. Caminó con paso un poco más apresurado, alegre de salir por fin de aquél oscuro y misterioso lugar, de pronto, un crujido más, detrás de unos árboles se asomó una silueta que impedía la salida de Lilu de aquél bosque.

La silueta dibujaba una especie de lobo, del doble de tamaño de un lobo normal, no se le distinguía ningún color y lo único que no era negro era el tono rojizo de sus ojos, que la observaban fijamente como amenazando cualquier movimiento. Con las fauces abiertas y emitiendo un gruñido que se confundía con el de un oso y un lobo, comenzó a caminar sigilosamente como cazador hacia donde Lilu se encontraba.

Lilu, más allá del miedo y ya en territorio del terror, trató de correr, pero ningún músculo de su cuerpo recibía señal de movimiento, estaba pasmada. El lobo comenzó a trotar, y poco a poco comenzó a correr para abalanzarse sobre la pequeña Lilu, quién con un rostro en lágrimas cerró los ojos y se ofreció al final.

El silencio… La calma…

Lilu abrió los ojos lentamente y no vio nada frente a ella, nada más que el lejano umbral de luz que delineaban los árboles. Volteó su mirada hacia el lado izquierdo, miró hacia la tierra, y grande fue su sorpresa al ver a aquél enorme y feroz animal tendido en el suelo, sin movimiento alguno, sin respiración.

Después de sacudir su asombro, se acercó para ver a detalle una flecha que estaba clavada en el cuello de la bestia, para ser más exactos, lo atravesaba. Lilu examinó la flecha y encontró curiosas las plumas que tenía en la parte trasera, no parecían plumas de ningún ave, o al menos, de ningún ave que ella conociera, sus colores eran vivos y llamativos, como si el arcoiris mismo hubiese prestado sus colores para adornarlas.

Volteó rápidamente hacia la dirección de donde pudo haber salido la flecha… no había nada, ni una sombra, ni un sonido.

Sin la intención de pasar un momento más en ese temible lugar y evitando cualquier otro encuentro no deseado, Lilu caminó al umbral de luz, la salida del bosque…

El cielo se tornaba rojizo con el atardecer, un par de pájaros atravesaron entre nubes y sobre el campo a lo lejos, se veían las montañas dibujando formas en el horizonte. Lilu tomó un profundo respiro, aquella imagen le daba renovadas fuerzas para continuar el viaje. No muy lejos se observaba un pequeño pueblo con algunos molinos que giraban al compás del aire, sujetó bien su mochila al hombro y se dirigió al pequeño poblado.

La tranquila caminata por el campo relajó los tensados músculos y el estresado momento por el cual había pasado hace algunas horas, después de todo y sin saber exactamente cómo… todo marchaba bien.

Continuará...

Carlos Abraham Navarro